[Una mujer de mediana edad con un aspecto poco interesante pero muy elocuente.]
«Como soy representante de ventas, me paso dos tercios de mi tiempo en viajes de negocios, lo que limita mi mundo a terminales de aeropuerto, vestíbulos de hotel, oficinas de gerentes… una existencia muy solitaria como te puedes imaginar, a menos que seas capaz de entablar conversaciones casuales y parlotear de temas insubstanciales.
Y yo soy muy mala para eso.
Tanto que, cuando estoy en una de esas situaciones, tiendo a exagerar mis historias un poco, sólo para que la gente me preste atención. Porque, seamos realistas, a nadie le interesa realmente lo que tengo que decir.
Y así, cuando mi gato murió de viejo, le dije a la señora sentada a mi lado en el avión que mi casa se había quemado con mi minino dentro… y que el fuego se había extendido por toda la manzana, matando a seis vecinos.
Cuando rompí con mi novio de diez años, le conté a la recepcionista de un hotel que me había dejado porque yo pasaba demasiado tiempo con mi madre enferma… que tenía un extraño virus que le obligaba a vivir dentro de una burbuja de plástico.
También, una vez que tenía una diarrea horrible, le dije a un gerente de ventas que me habían disparado en el estómago… después de quedar atrapada en el fuego cruzado entre la policía y unos atracadores tratando de huir de un banco.
(suspiro)
Te juro que no lo hice para que la gente me tuviera pena, o admiración, o lo que sea… como dije, sólo quería su atención. Y me parecía inofensivo imaginar tragedias para así poder relacionarme con personas que no volvería a ver en mi vida.
Pero admito que se había convertido en una obsesión; siempre deseando conocer al siguiente extraño para poder inventar un nuevo cuento aún más increíble.
No sé si lo podría haber dejado por mí misma. Porque, sí, dejé de hacerlo un día.
Como es posible que hayas adivinado, sucedió después de que una tragedia personal me hiciera darme cuenta de lo mal que estaba mentir sobre cosas así.
La tragedia fue la muerte de mi padre… En un terrible accidente de avión, uno de los peores en la historia de la aviación civil… sin supervivientes y cientos de víctimas en tierra porque se estrelló en medio de una pequeña ciudad del medio oeste.»
Copyright Abel González 2016
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